Cuando los que aún no me conocen me oyen pedir al camarero un Cointreau al acabar una buena comida se escandalizan como si hubiera pedido una copa de Fairi. Y si lo pido sin hielo la cara de mis compañeros de mesa es un auténtico poema.Esa botella que la mayoría conserva en sus casas fruto de un lote navideño para flambear algún postre, guarda en su interior un deleitoso licor ideal para tardes glamurosas e ingrediente clave en los cócteles más reconocidos como el Margarita o el Cosmopolitan.
Mis buenos amigos guardan una botella en su casa para agasajarme cuando les visito. Benditos ellos. Aunque aún no he conseguido que tengan también una cava de puros.
Se valiente y atrévete a probar ese espíritu de naranjas dulces y amargas solo o con hielo. Y comparte tu experiencia con un post.
